Descubren un gen que solo existe en los humanos y explica nuestra inteligencia
¿Qué nos hace tan inteligentes? La respuesta apareció en un lugar inesperado
La pregunta de por qué el cerebro humano es mucho más potente que el de nuestros parientes más cercanos —chimpancés o gorilas— ha desconcertado a los científicos durante décadas. Compartimos el 99% del ADN con los chimpancés, pero la diferencia de inteligencia es enorme. Un nuevo hallazgo podría por fin dar una respuesta, y se encuentra en un lugar completamente inesperado: en las células inmunitarias del cerebro.
Los investigadores descubrieron un gen que existe exclusivamente en los humanos y que influye en el comportamiento de la microglía, unas células inmunitarias especiales que viven directamente en el tejido cerebral. Antes se consideraba a la microglía una especie de personal de limpieza: elimina desechos, combate infecciones y retira células muertas. Pero resultó que su función es mucho más importante y sutil, especialmente durante el periodo en que el cerebro apenas se está formando.
Qué encontraron exactamente los científicos
El equipo de científicos descubrió que la microglía humana posee una capacidad que no existe en otros primates: estas células pueden pasar por entre cuatro y ocho ciclos de división dentro del cerebro en desarrollo. Esto significa que no solo están presentes, sino que se multiplican activamente y participan en la construcción de circuitos neuronales durante un periodo crítico del desarrollo.
Es precisamente este gen humano único el que activa el proceso. Codifica una proteína que permite a la microglía permanecer activa durante más tiempo y responder con mayor flexibilidad a las señales de las neuronas en desarrollo. En esencia, este gen da a las células inmunitarias del cerebro una instrucción: «Quédate, participa, construye».
¿El resultado? Redes neuronales más complejas y ajustadas con mayor precisión. Justamente las redes que sustentan las funciones cognitivas superiores: pensamiento abstracto, lenguaje, planificación y resolución de problemas.
Por qué esto es tan importante
Hasta ahora, la mayoría de las explicaciones sobre la inteligencia humana se centraban en las neuronas: su cantidad, la densidad de sus conexiones, el tamaño de la corteza. Pero las neuronas son solo una parte de la historia. La microglía representa alrededor del 10–15% de todas las células del cerebro y durante mucho tiempo permaneció en segundo plano. Este descubrimiento cambia por completo la imagen habitual.
«Estamos acostumbrados a pensar en la inteligencia como una propiedad de las neuronas», dicen los investigadores. «Pero quizá la clave esté en cómo las células inmunitarias ayudan a esas neuronas a conectarse entre sí en el momento adecuado».
Esto es especialmente importante porque la microglía está activa precisamente durante el periodo prenatal y el postnatal temprano, es decir, cuando la arquitectura del cerebro se establece para toda la vida. Si algo altera el funcionamiento de la microglía en ese momento crítico, las consecuencias pueden ser duraderas.
La relación con el autismo, la esquizofrenia y más
Aquí empieza la parte verdaderamente fascinante. Las alteraciones en el funcionamiento de la microglía se han relacionado desde hace tiempo con diversos trastornos neurológicos y psiquiátricos, entre ellos los trastornos del espectro autista y la esquizofrenia. Si el gen humano único influye en cómo la microglía forma el cerebro, entonces sus mutaciones o fallos de funcionamiento podrían explicar por qué en algunas personas el desarrollo cerebral sigue un curso diferente.
Esto no significa que los científicos estén a punto de «arreglar» la inteligencia mediante terapia génica. Pero sí abre nuevas vías para comprender por qué el cerebro humano es tan vulnerable a ciertos trastornos y, al mismo tiempo, tan excepcional en sus capacidades.
Qué significa esto para usted ahora mismo
Las conclusiones prácticas de este descubrimiento todavía no caben en una lista de cinco puntos: la ciencia apenas empieza a desenredar este complejo entramado. Pero ya pueden tenerse en cuenta varias cosas:
- La salud cerebral no depende solo de las neuronas. La inflamación, el estado inmunitario e incluso la calidad del sueño influyen directamente en el funcionamiento de la microglía. Lo que perjudica al sistema inmunitario también perjudica al cerebro.
- Los primeros años de vida son cruciales. Si la microglía forma circuitos neuronales en la infancia, el estrés, las infecciones y una mala alimentación durante ese periodo pueden tener consecuencias duraderas para las capacidades cognitivas.
- Un estilo de vida antiinflamatorio no es solo una moda. Los ácidos grasos omega-3, la actividad física, el sueño de calidad y la reducción del estrés crónico favorecen el buen funcionamiento de la microglía.
- Siga de cerca la ciencia de la microglía. Es una de las áreas más activas de la neurociencia en este momento. En los próximos años, aquí podrían surgir métodos revolucionarios para tratar los trastornos cognitivos.
La visión general
Estamos acostumbrados a pensar en la inteligencia como algo dado por la naturaleza: un conjunto de genes que determina cuán rápido pensamos y cuánto recordamos. Pero la realidad es más compleja e interesante. La inteligencia es el producto de una interacción extremadamente compleja entre neuronas, células inmunitarias, entorno y tiempo. Y un solo gen, hallado únicamente en nosotros, Homo sapiens, puede ser uno de los ladrillos clave de esa construcción.
La próxima vez que se maraville ante la capacidad humana para la creatividad, el lenguaje o el pensamiento abstracto, recuerde esto: detrás no están solo las neuronas. También están esas pequeñas células inmunitarias que, en el momento preciso, hicieron su trabajo de una manera que solo ocurre en los humanos.